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20 datos para no perderte en la reunión del G20

Hamburgo acoge este fin de semana la reunión del G20 con protestas en sus calles organizadas por los grupos que participan en la contracumbre. En este artículo analizamos las claves para entender la duodécima reunión de las principales potencias industrializadas y emergentes.

Texto: Yago Álvarez y Marta Luengo
Fotografía: Álvaro Minguito

La ciudad de Hamburgo (Alemania) recibe a partir de mañana la celebración del G20, un foro surgido en 1999 formado por diecinueve países más la Unión Europea. Sus miembros son las principales potencias industrializadas y emergentes cuyo PIB conjunto supone más del 80% mundial y tres cuartas partes del comercio global. Además, en ellos viven dos tercios de la población del planeta. Por estas razones se considera el foro más importante para la cooperación internacional y, desde la reunión de 2009, sustituye al G8 como foro oficial de discusión económica. Aquí podéis encontrar algunos de los datos y temas más relevantes para poder seguir la reunión de este año.

1. España es un invitado, no un miembro

A Mariano Rajoy le encanta vanagloriarse de ser parte del G20, pero realmente España asiste a las cumbres del G20 como invitado permanente. La Presidencia también puede invitar a representantes de organizaciones regionales. Este año, la Presidencia alemana ha invitado a Noruega, los Países Bajos y Singapur como países asociados al proceso del G20, así como a la Unión Africana (UA), representada por Guinea; la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), representada por Vietnam, y la Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD), representada por Senegal.

2. Misión principal: convencer a Trump de que vuelva a “abrirse”

Si hay una amenaza real al libre comercio mundial es Donald Trump. El proteccionismo que despliega el “make America great again” del presidente estadounidense y la rotura del tratado transatlántico entre Estados Unidos y Asia (TTP por sus siglas en inglés), han hecho saltar las alarmas a los defensores del libre comercio. La reunión del G20 tiene un objetivo claro por parte de aquellos que llevan décadas luchando por abrir las fronteras a mercancías y capitales, aunque no tanto para las personas: convencer a Trump de que debe abandonar su discurso proteccionista y volver a alabar al libre mercado.

3. Europa quiere presentarse ‘unida’

Angela Merkel quiere estar segura de que los países europeos que asisten a esta cumbre estén en la misma sintonía frente a las duras negociaciones que se prevén en cuanto al proteccionismo y el abandono del acuerdo climático de París por parte de Trump. Para asegurarse de ello, la canciller convocó una reunión preparatoria en Berlín el pasado día 29 a la cual asistieron el presidente francés, Emmanuel Macron; la primera ministra de Reino Unido, Theresa May; el presidente español, Mariano Rajoy; el presidente holandés, Mark Rutte; el italiano Paolo Gentiloni y la presidenta de Noruega, Ema Solberg. Además, al encuentro organizado por Merkel también asistieron el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Seguramente, Rajoy y el resto de líderes harán lo mismo que han hecho en anteriores reuniones de este tipo: obedecer sin rechistar las directrices de Merkel.

4. Globalización en peligro: salvar los tratados de libre comercio

No sólo Trump es un bache para los tratados de libre comercio. La ciudadanía y la democracia son otros dos grandes escollos que deben superar. Muchos parlamentos nacionales en Europa tienen que votar el CETA en los próximos meses y la sociedad civil sigue protestando y presionando a los políticos para que rechacen estos acuerdos. La potencias industriales andan especialmente preocupadas por la reciente y débil “recuperación” del comercio que podría irse al traste si siguieran aumentando las barreras proteccionistas.

5. Cambio climático y el Acuerdo de París

Es el eje de la mayoría de discusiones de este año. El impacto sobre la economía, que no sobre la gente o la naturaleza, es uno de los principales temas a tratar en esta cumbre. Con el Acuerdo de París, la mayoría de los países se han comprometido a neutralizar los gases de efecto invernadero en este siglo y a mantener el aumento de la temperatura global por encima de los 2ºC. Pero Trump (otra vez) ha roto la baraja y ha decidido romper con el acuerdo por considerarlo perjudicial para EE UU. El actual presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que la intención no era dejar a Estados Unidos de lado, sino conseguir que Trump “entre en razón”. Mucha suerte, Macrón.

6. Implementar la Agenda 2030

La Agenda 2030 es uno de esos acuerdos no vinculantes firmados por los países de las Naciones Unidas. En septiembre de 2015, se acordaron un listado de diecisiete objetivos para erradicar la pobreza y favorecer un desarrollo sostenible e igualitario, que sustituirán a los fracasados Objetivos del Milenio. Uno de los objetivos de esta reunión es impulsar medidas y políticas que ayuden a que se cumpla e implemente la Agenda 2030.

7. La lucha contra el terrorismo

La lucha contra el terrorismo y su financiación forma parte de la política internacional, especialmente desde los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York de 2001. En este punto, cabe recordar que Arabia Saudí, el supuesto nuevo abanderado de la lucha contra el terrorismo, es uno de los miembros del G20. Sin embargo, entre los puntos a discutir no parece estar ni las sanciones a países como Luxemburgo o las Islas Caimán, que ocultan los movimientos económicos de esos terroristas, ni el dejar de permitir la venta de armamento por parte de empresas con residencia en los países del G20 a países en conflicto donde pueden acabar en manos de terroristas. Por desgracia, no se cuestionan la escalada en gasto militar y en seguridad interior ni las duras leyes mordaza que están surgiendo en todo el mundo con la excusa del terrorismo.

8. El gasto militar

De hecho, el gasto en armamento, o en industria de la defensa como prefieren llamarlo los líderes mundiales, no aparece como uno de los temas a tratar en el programa del G20, cuando sobrevuela muchos de los temas que tratan y su disminución es una de las principales reivindicaciones de la sociedad civil. Pero el anuncio por parte de la administración Trump de aumentar el gasto militar hasta un 2% de su PIB seguramente siga tratándose en el G20, dada la cercanía de muchos de sus países a la OTAN. Una vez más, la amenaza del terrorismo y la militarización de nuestras fronteras serán la excusa perfecta para poder aumentar las partidas de defensa.

9. Suprimir la corrupción

Que el G20 centre uno de sus puntos del programa en la lucha contra la corrupción con Rajoy como invitado es como si en un congreso de lucha contra el cáncer de pulmón se invitara al CEO de Philip Morrison. La pérdida de confianza en las instituciones es uno de los principales problemas de la corrupción y, para ello, el G20 se compromete a construir y expandir.

10. Mayor desarrollo de los mercados financieros

“Sólo los mercados financieros flexibles pueden proporcionar una base fiable para un crecimiento sostenible”. Así de clara es la necesidad de expandir más aún los mercados financieros para el G20. Son conscientes de que, tras la Gran Recesión, deben implementarse reformas dirigidas a una mejor supervisión y más rápida identificación de los riesgos. Sin embargo, ante la parálisis europea, la Administración Trump ha comenzado a reducir la regulación financiera que impulsara Obama con la Dodd Frank Act, la ley de reforma del sistema financiero estadounidense tras la crisis de 2008. Por todo ello, no se esperan grandes cambios regulatorios más allá del maquillaje de la “financiación verde” como medida contra el cambio climático.

11. Fortalecer la resiliencia económica

Hace ya algunos años que los organismos internacionales, y en concreto el G20, tomaron prestado de la biología el término resiliencia. Con él se hace referencia a la capacidad de adaptación del ser humano en una época de permanente inestabilidad causada por las guerras y el cambio climático. En el lenguaje del G20 resiliencia sería simplemente volver al promedio de crecimiento histórico de la economía mundial. Para ello, la receta son los programas de ajuste estructural, “la clave para una mayor productividad y por tanto, prosperidad”, apuntan.

12. Impuestos justos y paraísos fiscales

Uno de los temas clásicos del G20 es la búsqueda de estrategias que eviten la elusión y evasión fiscal. Ante los escasos logros de los organismos internacionales, el G20 pretende promover una discusión global sobre el impacto de las tecnologías digitales en la fiscalidad internacional. El año pasado en China se propusieron (quizá por enésima vez) sancionar a los países y centros que no cumplan los estándares de transparencia y la creación de una lista negra. La expectativa de resultados en este ámbito es menor que la necesidad de las medidas antifraude internacional. Resulta una paradoja que traten de solucionar este problema los mismos países que albergan paraísos fiscales como los Estados Unidos o Reino Unido.

13. Qué política monetaria adoptar

Los tipos de interés del euro y el dólar siguen en mínimos históricos. La política monetaria expansiva practicada por las grandes superpotencias desde el estallido de la crisis financiera amenaza con disparar la inflación e incluso crear nuevas burbujas. Han pasado cinco años desde el famoso “haré lo que sea para salvar el euro” del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Los rumores sobre un cambio en este política ponen nerviosos a los mercados, por no hablar de los países que se encuentran en situaciones peligrosas de endeudamiento y que verían como sus intereses o refinanciaciones se encarecerían. Por otro lado, los salvaguardas de la inflación ya empiezan a estar intranquilos. En esta reunión se tendrá que discutir sobre este tema y no parece que haya una solución que contente a todo el mundo.

14. Reunión con sociedad civil

Entre importantes reuniones de grandes líderes mundiales, el G20 también ha dejado un espacio para que la canciller alemana se reúna con movimientos de la sociedad civil. Las reuniones, organizadas con formatos diferentes, sentarán a Merkel con entes del mundo empresarial (Business20), organizaciones no gubernamentales (Civil20), sindicatos (Labour20), colectivos de ciencia (Science20), think tanks (Think20), organizaciones de mujeres (Women20) y de jóvenes (Youth20) . Según la organización del G20, estos diálogos se dan con “la intención de brindar a los actores involucrados una oportunidad para debatir ideas y recomendaciones, para seguirlas cuando sea apropiado”, aunque muchas veces parecen más un lavado de cara que no atiende a las reclamaciones sociales.

15. La digitalización, solución para todo

Actualmente la digitalización de la economía es uno de los conceptos más usados en la jerga de los organismos internacionales. Se espera que suponga la menor emisión de gases de efecto invernadero, además de ser “una fuerza motriz para el crecimiento económico y el desarrollo social”. Otra de las supuestas ventajas es la de la bajada de los costes gracias a la automatización de muchos de los trabajos. El G20 quiere fijar un marco regulatorio para la difusión de la tecnología digital, eliminando los obstáculos que pudieran presentarse a la libre circulación de la información y la expansión de las infraestructuras, y asegurando la protección de los datos.

16. Empoderamiento de la mujer

Otro de los conceptos tomados de la sociedad civil para la neolengua internacional. El objetivo perseguido por el G20 en materia de igualdad está limitado al aspecto laboral. En concreto, a la reducción de la brecha salarial y la mejora de las condiciones de trabajo de la mujer. La justificación del impulso de la igualdad de género, más que seguir imperativos éticos, sería que la misma es “un factor para el crecimiento económico”.

17. África en el eterno segundo plano

“Deseamos intensificar aún más la importante asociación con los países africanos a fin de lograr una mayor contribución al crecimiento económico sostenible y a la estabilidad, también más allá de las fronteras del G20”. Esta es una de las exigencias clásicas que se han venido haciendo a organismos como la OCDE, el FMI y el G20, con clara dominación de las llamadas potencias occidentales. Lamentablemente, durante décadas las medidas para hacer “el crecimiento inclusivo” han brillado por su ausencia y actualmente, con la crisis medioambiental, la situación de África es de una vulnerabilidad extrema. Además, el impulso de la agroindustria y la explotación de recursos en aquel continente siempre ha estado mediado por potencias extranjeras, con el visto bueno de los organismos internacionales que secundan la inversión internacional.

18. Seguridad alimentaria en lugar de redistribución

Es uno de los desafíos propiciados por el cambio climático, la fluctuación de las precipitaciones y el aumento de la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos. El modelo de asegurar el suministro alimentario (así como el energético) sigue principalmente dos pautas. Por una parte, la gestión privada realizada por grandes empresas transnacionales que efectúan grandes inversiones en tecnología pero que muchas veces empeoran la crisis ecológica. Por otra, la palabra seguridad avanza la militarización de los conflictos que podrían generarse por la escasez. En cuanto al problema alimentario, la FAO ha afirmado reiteradamente que no se trata de un problema de producción si no de distribución.

19. Empleo, prioridad para la próxima

A pesar de asegurar que el empleo es “una prioridad” para el G20, “se tratará en profundidad por primera vez el año que viene”, apuntan desde el organismo. La Organización Internacional de Trabajadores participa en el G20 de manera secundaria y solo desde hace un par de años, por lo que los logros en esta área son más que limitados. Se busca, como se ha mencionado ya, hacer frente a la automatización y la adhesión de las grandes empresas a la normativa laboral, social y medioambiental fijada internacionalmente.

20. Contracumbre y gran manifestación

Pero Hamburgo es una ciudad ambivalente y con claro potencial de reivindicación. Además, se encuentra en en centro de Europa, por lo que activistas de todo el mundo se dirigen allí para participar en la Cumbre de la Solidaridad, la contracumbre, y la gran manifestación que pretende parar la ciudad portuaria el día siete. Veremos a dónde llega la represión policial alemana.

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