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El Ayuntamiento de Madrid puede rescindir la cesión a la Fundación Ambasz desde hace ocho meses

El edificio del centro social ‘La Ingobernable’, que pertenece al Ayuntamiento de Madrid, fue cedido por el Gobierno municipal de Ana Botella a Emilio Ambasz, un arquitecto relacionado con responsables de la FAES, la fundación de José María Aznar. El ente que recibió la cesión no ha obtenido las necesarias licencias para poner en marcha el proyecto, lo que deja al Consistorio la posibilidad de rescindir el acuerdo con la Fundación Ambasz.

Texto: Ter García y Pablo Elorduy. Fotografía: Alberto Astudillo

De edificio multiusos a proyecto de museo tras la resaca de la burbuja inmobiliaria. De inmueble vacío a escenario de asambleas. El edificio del Paseo del Prado con la calle Gobernador, ocupado el pasado sábado 6 de mayo y nombrado ese mismo día como ‘La Ingobernable’, está en disputa entre un colectivo que reclama el espacio para su uso como centro social y el entramado de intereses que puso en marcha el proyecto de museo, que alcanza a la FAES de Aznar y encabeza la Fundación de un arquitecto argentino.

El inmueble, cedido en 2015 a la Fundación Ambasz por Ana Botella pero sin uso desde 2012, se ha convertido en uno de los pocos centros sociales vivos en el centro de Madrid. Sus actividades se multiplican. También las noticias sobre la reacción del actual Ayuntamiento, propietario del edificio. Según la prensa amarilla, Ambasz, la concesionaria, ha denunciado la ocupación del inmueble. Por su parte, El Independiente ha publicado que la alcaldesa Manuela Carmena ha rechazado el proyecto planteado por Ambasz, amparada en los cinco informes desfavorables del propio Ayuntamiento de Madrid, del Colegio de Arquitectos y otro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Pero, ¿sigue en vigor la concesión a Ambasz?

La cesión del edificio de la calle Gobernador se realizó, de forma gratuita, a la Fundación Ambasz en marzo de 2015, poco antes de la celebración de las elecciones municipales que sacaron al Partido Popular del Ayuntamiento de Madrid. La cesión, por 75 años, suponía la demolición del edificio para la construcción de un nuevo inmueble, con una altura superior a la permitida por el Plan General de Ordenación Urbana de 1997 y que sería destinado a un Museo de Arte, Arquitectura, Diseño y Urbanismo. El proyecto fue criticado desde el propio Colegio de Arquitectos, que lo tachó de un museo “de Arquitectura según Ambasz, pero no de Arquitectura en general”.

El decreto por el que se aprobaba la cesión marcaba varias obligaciones a cumplir por la fundación. Entre ellas, la obtención de todas las licencias necesarias para poner en marcha el proyecto en un plazo de doce meses desde la firma del convenio, ampliable a seis meses más. Sin embargo, a día de hoy –26 meses después del convenio–, el proyecto sigue sin contar con la licencia para ponerse en marcha. El convenio establecía como motivos para su extinción el vencimiento del plazo, lo que habría tenido lugar en septiembre de 2016.

La extinción de los derechos sobre el edificio del Legado Emilio Ambasz Fundación por incumplimiento de las condiciones que regulan la concesión depende del Ayuntamiento de Madrid, pero no es la única opción que esta administración tiene para asegurar la continuidad de ‘La Ingobernable’. “El derecho administrativo contempla para estos casos la figura del rescate: una revocación unilateral del uso privativo concedido alegando la primacía, en el uso del inmueble, de intereses públicos”, explican expertos legales consultados por El Salto.

Esto significa que el Ayuntamiento tiene la posibilidad de justificar la aparición de necesidades públicas que afectan al edificio y, por tanto, extinguir de manera unilateral el acuerdo alcanzado en marzo de 2015 entre el gobierno de Ana Botella y la Fundación Ambasz. “En este caso, la Ley establece la obligatoriedad de indemnizar por valor de obras y ejecuciones, pero no sería aplicable dado que la Fundación Ambasz no ha iniciado ninguna actuación de este tipo”, argumenta la misma fuente, que prefiere permanecer en el anonimato.

El entendimiento Botella-Ambasz

Desde los años 30, el edificio de la calle Gobernador ha sido utilizado como comodín por el Ayuntamiento de Madrid, que lo ha destinado a diversos usos: puericultura, tenencia de alcaldía, oficinas de la Universidad a Distancia (UNED), como archivo de los juzgados o como centro de salud del barrio de Retiro. Es en la etapa de Alberto Ruiz Gallardón en la alcaldía de Madrid cuando se prepara la salida del Ayuntamiento del edificio, que en cuestión de pocos meses pasó de depender del área de Hacienda a ser cedido a la Fundación que ahora reclama la vigencia del contrato de cesión, que expiraría, de consumarse, en el año 2090.

La idea, según comentó el propio Ambasz en una entrevista en El Cultural, se la propuso Ana Botella durante una cena tras la inauguración de la exposición que le dedicó el Reina Sofía, en el invierno de 2011. Según el arquitecto, en ese momento desechó la idea, hasta que desde el Ayuntamiento se le ofreció el edificio hoy en disputa. Pero la relación de Ambasz con el PP es anterior. En 2008, Miguel Ángel Cortés, figura clave del clan de Valladolid de los populares (clan encabezado por Aznar), fue el encargado de poner en marcha el procedimiento para registrar la Fundación Emilio Ambasz, de la que fue secretario general hasta 2010. Cortés, patrono de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), dejó de ser secretario de la Fundación Ambasz, cargo que ocupó Guillermo Martín Hirschfeld, que también fue coordinador de la Fundación FAES para América Latina y ahora trabaja para la Embajada de Argentina.

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El 13 de noviembre de 2012, víspera de la huelga general, la entonces delegada de Hacienda y Administración Pública, Concepción Dancausa, transfirió el edificio del Paseo del Prado al área de Artes, dependiente del concejal Pedro Corral. Un traspaso que se hizo efectivo el 22 de febrero de 2013, dos semanas antes de que se firmara el acuerdo con la Fundación Ambasz. La decisión de Dancausa, hoy imputada por el caso Mercamadrid y vigente delegada de Gobierno de la Comunidad –desde donde se ha ofrecido un “desalojo exprés” de la Ingobernable–, aceleró la cesión.

Cuatro días después, el 26 de febrero, la directora general de Patrimonio descartó que el edificio pudiera ser utilizado para reubicar servicios municipales del Ayuntamiento. Es decir, que un inmueble que había funcionado como universidad y dispensario no podía ser reformado para uso del Ayuntamiento, en una época en el que el gobierno municipal destinaba más de 55 millones de euros a alquileres de oficinas para su actividad.

Poco más de una semana después, el 6 de marzo de 2013, la alcaldesa Ana Botella firmaba con el propio Emilio Ambasz el convenio de colaboración entre Ayuntamiento y Fundación en el que se anunciaba que se iban a promover las condiciones necesarias para poner en marcha el proyecto de museo. El Ayuntamiento tasó entonces el edificio de tres mil metros cuadrados en algo más de cuatro millones y medio de euros.

No obstante, faltaban algunos flecos para poder demoler el edificio y que el proyecto saliese tal y como estaba planteado, y aquí era necesaria la intervención de la Comunidad de Madrid. El Departamento de Protección del Ayuntamiento emitía un informe, aprobado por el pleno en abril, en el que se solicitaba la rebaja de la protección del edificio, que pasaría del grado dos (estructural) al grado tres (ambiental). El 4 de julio de 2013 la Consejería de Medio Ambiente –dirigida por Borja Sarasola, imputado en el Caso Púnica– remataba la faena y sancionaba la rebaja de la protección del edificio. En pocas palabras: el edificio donde ahora está la Ingobernable podía ser derruido para la construcción del Museo Ambasz.

Menos de dos años después de que Dancausa iniciase el proceso, quedaba aprobado el proyecto arquitectónico presentado por la Fundación Ambasz. El 24 de marzo de 2015, dos meses antes de las elecciones municipales que supusieron la salida del PP del Ayuntamiento, Pedro Corral y el hombre de la FAES, Martín Hirschfeld, firmaban el acta de concesión. Ese mes, la Fundación depositó dos fianzas del 3%: por el valor de la parcela y por el presupuesto de ejecución de obras. Un poco más de 500.000 euros. Es la única cantidad desembolsada hasta ahora por este grupo.

De poco sirvieron las protestas de la oposición en el Ayuntamiento, que señaló entonces a Miguel Ángel Cortés, a quien se llegó a acusar de apropiarse de obras de arte de las exposiciones que patrocinaba. Tampoco los informes en contra del Colegio de Arquitectos, que llevaban años proponiendo un museo de la arquitectura al margen de Ambasz y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, contrarios a demoler el edificio para un proyecto que no iba a conservar “las características arquitectónicas del entorno ni mejora las condiciones interiores y exteriores de la edificación existente”. Los informes añaden las dudas sobre un posible daño sobre el Salón del Prado y todo el entorno histórico en el que se encuadra el inmueble.

El 27 de mayo, poco después de las elecciones municipales, el colectivo Patio Maravillas okupó durante unas horas el edificio. Pero la respuesta de Delegación de Gobierno, entonces dirigida por Cristina Cifuentes, fue fulminante. Esa misma madrugada se ordenó el desalojo del edificio, que ha estado vacío hasta el sábado pasado.

Desde entonces, las escasas relaciones entre el nuevo equipo municipal y la Fundación se reducen a un episodio que tuvo lugar a finales de 2015, cuando la concesionaria se desentendió de intervenir con motivo de la ruptura de una tubería y la inundación de un edificio anejo. Urbanismo no cree en el proyecto, que durmió en un cajón hasta el pasado sábado.

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