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Rok Brossa

Tres años después del genocidio: el despertar de Sengal

Han pasado tres años del genocidio que la población yazidí de Sengal (noroeste iraquí) sufrió a manos del Daesh. Además de la masacre que acabó con la vida de miles de personas y que desplazó a más de 200.000, 5.000 mujeres fueron secuestradas para ser vendidas como esclavas sexuales. Para conmemorar el aniversario, el Movimiento de Mujeres Yazidís Libres llama a un día de acción internacional contra el feminicidio este 3 de agosto.

Texto y fotografía: Rok Brossa

El genocidio del Daesh contra la población kurda yazidí significó el asesinato de miles de personas que no pudieron huir a tiempo, así como el secuestro de miles de mujeres para ser vendidas y tratadas como esclavas. Las fuerzas peshmerga, ejército regular del Gobierno Regional de Kurdistan (GRK), que hasta entonces tenía cierta presencia en la zona, abandonaron sus posiciones ante la ofensiva yihadista, dejando a la población local desarmada, asustada y mal preparada.

Sin opción a organizar ninguna resistencia posible, más de 200.000 personas se vieron obligadas a dejar sus hogares para buscar refugio donde sobrevivir. La comunidad internacional no brindó ningún apoyo militar (la Coalición Internacional todavía no se había formado), y la ayuda humanitaria que recibió la zona fue mínima: unas cuantas tiendas para refugiados con logotipos de UNHCR que lanzaron desde helicópteros, junto con botellas de agua y algunos víveres.

La población que pudo escapar tuvo que refugiarse en las montañas, donde varias personas perdieron la vida por deshidratación, consecuencia de las temperaturas extremas que alcanza la desértica región en verano. Ante la desesperada situación, las milicias kurdas de Rojava (YPG e YPJ), junto con las HPG y YJA-Star (unidades de guerrilla del PKK), decidieron hacer frente a la barbarie del Daesh, movilizándose en una operación para romper el asedio que sufrían los supervivientes.

Imagen: Rok Brossa

Imagen: Rok Brossa

En cuestión de días, abrieron un corredor humanitario para poder alcanzar la zona y evacuar a los civiles, iniciando la liberación del territorio del régimen de terror implementado por el autodenominado Estado Islámico. Entre la gente que huyó de su hogar abundaba el miedo a volver en zonas urbanas por el trauma de la guerra y la población se estableció en campos de refugiados autogestionados en las montañas.

Actualmente, estos campos improvisados van tomando forma de nuevos núcleos semiurbanos, donde se alternan, de forma desordenada, las tiendas con logotipo de UNHCR con modestas edificaciones de reciente construcción. A día de hoy, tres años después del inicio de la pesadilla que esta tierra ha vivido, se empieza a superar el miedo y a mirar hacia el futuro. Şengal está más viva que nunca.

La revolución en Sengal está tierna, pero echando raíces

Ahora la población rechaza la administración del KDP, que les abandonó en los peores momentos de crisis. En cambio, el apoyo recibido por las fuerzas revolucionarias de Rojava ha permeado y a día de hoy se organizan mediante un modelo de autoadministración inspirado en el paradigma del confederalismo democrático.

Rok Brossa

Imagen: Rok Brossa

Las comunas son las base del modelo de autogobierno y son las estructuras que coordinan las necesidades de la gente de los campos de refugiados con la de los pueblos que han permanecido en pie. Para proteger este proceso de autonomía han desarrollado sus propias unidades de autodefensa: las YBS (Yekitya Berxwedana Sengale, unidades de resistencia de Sengal) y las YJS (Yekitiya Jinen Sengale, unidades de mujeres de Sengal).

La frontera que divide Rojava de Sengal, la línea entre los estados de Siria e Iraq trazada por el colonialismo del tratado de Sykes-Picot, es ahora solamente una linea en los mapas oficiales. La única diferencia visible al cambiar de una región a otra son los colores de las banderas de los checkpoints que se distribuyen por las carreteras, que abandonan el amarillo y verde propio de las YPG-YPJ para dar paso el rojo y verde propio de las YBS.

El modelo de autoadministración tiene todavía muchas carencias si lo comparamos con Rojava, puesto que las ideas revolucionarias cocidas a fuego lento en la sociedad kurda no gozaban de mucha popularidad a Şengal. Esto se debe en gran medida al modelo conservador y tradicionalista que abunda entre la población yazidí, que se acentuó debido a los años de aislamiento impuesto por la administración del KRG.

Este aislamiento, fruto del rencor y con aires de venganza por parte del presidente de la región del Kurdistán Iraquí, Masoud Barzani, y su KDP, derivó de la poca implicación que tuvo la población yazidí en el levantamiento del clan Barzani, que luchó contra el régimen de Saddam Hussein en los años 90.

Rok Brossa

Imagen: Rok Brossa

Así fue como se inició un profundo distanciamiento entre el KRG –que se proclama como un gobierno kurdo– y esta particular comunidad de etnia kurda, heredera de una religión de raíces presemítiques. A día de hoy la tensión sigue en aumento, con casos de familias yazidís expulsadas de su casa por tener miembros que se han unido a las YBŞ.

El primer congreso de la juventud

El genocidio y la guerra sacudieron las vidas de la gente de la región de forma terrible, y esto ha hecho tomar conciencia a la población –sobre todo a la juventud– de la necesidad de construir una sociedad fuerte y organizada para el día de mañana poder evitar que se repita otro genocidio.

Un ejemplo de ello es el primer congreso de juventud yazidí, que se celebró a Xane Sor (Khan As Sur) el pasado 7 de junio, resultado del trabajo realizado en dos conferencias previas para analizar la situación de la juventud de Şengal. Más de 200 personas participaron en él y contó con delegaciones de los diferentes grupos de juventud de la región, junto con delegaciones otras organizaciones yazidís y otros movimientos de juventud de Rojava y Bakur. La asamblea de delegados de cada comunidad que se formó después del evento ha iniciado con fuerza las tareas de organización social que se han propuesto.

El renacer de Şengal

El congreso de la juventud es un buen ejemplo de la situación de Sengal, donde la juventud se está implicando de forma profunda y decidida en una transformación social responsable y comunal. La amplia participación de mujeres, así como de otras comunidades étnicas que cohabitan la zona, ayuda a romper los estereotipos que, a menudo, Occidente suele construirse sobre el Oriente Próximo. La organización democrática y plural del congreso muestra una sociedad dedicada a construir un modelo de autogobierno descentralizado y basado en el liderazgo de la mujer y la juventud, igual que la sociedad que se está construyendo Rojava.

Rok Brossa

Imagen: Rok Brossa

La revolución que se inició el 19 de julio de 2012 con la declaración de autonomía de Rojava, se expande no sólo por al devastado territorio del estado de Siria. Şengal en muestra como el confederalismo democrático, promovido por el Movimiento de Liberación de Kurdistán, es un modelo funcional allá donde se busca construir un sociedad fuera la dominación de los estados-nación.

La orientación a priorizar la lucha contra el patriarcado y la gerontocracia, situando en el centro de la revolución a la mujer y a la juventud, es un cambio revolucionario a la hora de enfocar el socialismo. La esperanza de un Oriente Medio democrático y plural, capaz de poner fin al sectarismo y la guerra crónica que vive región, hace pensar que este ejemplo puede servir para otros pueblos y comunidades de todo el planeta, y demuestra que otro mundo es posible.

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