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La periferia madrileña señala los retos del Orgullo

Las plataformas LGTBI de once distritos de Madrid reclaman un Orgullo menos mercantilizado y denuncian la invisibilidad del colectivo en sus barrios.

Texto: Carlos Sevilla Peris
Foto: Álvaro Minguito y David Fernández

Miles de personas llenarán mañana el centro de Madrid en la marcha con la que finalizarán las fiestas del Orgullo 2017. En un año en el que la ciudad acoge el World Pride, las cámaras de televisión mostrarán al mundo imágenes de la Gran Vía, el barrio de Chueca, la Plaza de España o la Puerta del Sol. Espacios donde no es raro ver cualquier otro día del año a dos hombres caminar cogidos de la mano o a dos mujeres besarse. Pero, ¿qué pasa cuando una persona lesbiana, gay, transexual o bisexual (LGTBI) que está usando la aplicación de contactos Grindr en el centro se desplaza hacia el extrarradio? “La diferencia tiene que ver con lo visible que eres en tu entorno”, comenta a El Salto Tristán Duniel, portavoz de la plataforma Orgullo de Periferia. “En el momento en el que haces ese viaje del centro a la periferia, haces un viaje también hacia la decapitación. De repente, las fotos son de cuello para abajo”, explica.

Para visibilizar el colectivo LGTBI fuera del anillo central de la ciudad y poner el foco sobre su problemática, las plataformas Usera con Orgullo y Villaverde Entiende organizaron en 2016 el primer Orgullo Periférico. Este año, los colectivos de 11 distritos han creado la plataforma Orgullo de Periferia para continuar con la iniciativa, que en las últimas semanas ha llevado a los barrios talleres, pasacalles, debates y actividades culturales, además del izado de la bandera arcoíris en los edificios de las Juntas Municipales. Todo con el objetivo de normalizar lo que ya es normal en otras zonas de la ciudad.

Manifestación del Orgullo crítico en Madrid el 28 de junio. Fotografía: Álvaro Minguito.

Manifestación del Orgullo crítico en Madrid el 28 de junio. Fotografía: Álvaro Minguito.

“Una pareja de lesbianas pueden ir hasta el metro de Sol hablando como amigas y en Sol se pueden dar un beso o ir de la mano”, dice María José Gallego, de Orgullo de Carabanchel-Latina, al reflexionar sobre las dificultades de los adolescentes LGTBI para vivir y mostrar su orientación sexual en algunos distritos de la periferia. “También en la forma de vestir se nota cuándo están por el barrio y no van a ir al centro. Incluso se ponen una camisa encima para no ir con la ropa que luego en Chueca sí que lucen”, añade.

 

Ver galería imágenes del Orgullo Crítico

Según los datos del Observatorio Madrileño contra la Homofobia, en 2016 se registraron 239 agresiones homófobas en la región. Para Duniel, miembro de Usera con Orgullo, esa ‘clandestinidad’ en la que viven muchas personas supone una dificultad en la periferia a la hora de denunciar. “Es más complicado porque los policías pueden conocer a tu familia, y si quieres ocultarlo te va a resultar más mucho más difícil ir a denunciar. Pero el problema no es que se den muchas agresiones, que alguna se da, si no que quien las padece no denuncia, por ese miedo o porque siente que tiene la culpa. Porque de repente todo el mundo le dice: ‘es que no tienes que ir en un barrio como este de la mano con tu chico’ o ‘no tienes que vestir de esa manera’”, afirma.

No en todos los barrios se viven las mismas experiencias. “Nuestro distrito tiene la suerte de que es bastante tolerante, es un distrito muy obrero y ha luchado por muchas cosas”, comenta Dimas Fernández, portavoz de la plataforma Orgullo Vallekano. “Puedo ir con mi pareja de la mano por cualquier parte del barrio y jamás he tenido un problema”, asegura. En 1981, un grupo de activistas solicitó una autorización para celebrar una manifestación por el centro de Madrid con motivo del Día Internacional de la Liberación Sexual y de Género. Las autoridades les mandaron a la vallecana Avenida de la Albufera. Algunos de los asistentes a aquella marcha han estado presentes, 36 años después, en la exposición conmemorativa y en la manifestación que ha organizado el colectivo LGTBI del barrio dentro de la programación del Orgullo Periférico.

Con estas actividades quieren recuperar un carácter reivindicativo que, creen, no tienen las fiestas del llamado ‘Orgullo oficial’ (o MADO), organizado por la asociación empresarial AEGAL y patrocinado por el Ayuntamiento. “[El sentimiento] Es bastante crítico con el modelo de MADO o con el modelo que nos imponen desde AEGAL, que es mercantilizar el Orgullo”, señala Fernández. En su opinión, “Aquí hay unos empresarios que están manejando un sentimiento de lucha y vendiéndolo a la sociedad como si fuéramos unos consumistas”.

Según la Confederación de Comercio Especializado de Madrid, la semana del Orgullo –al que el Ayuntamiento ha destinado 3,5 millones de euros–, dejará unos ingresos de 200 millones solo en su sector. Y algunos portales de reserva de alojamiento cifran entre el 85% y el 95% la ocupación en hoteles y pisos turísticos. “En algo nos estamos equivocando si el modo de justificar que haya una macromanifestación es porque hay mucha gente que saca cuartos”, dice Tristán Duniel. Según su análisis, con el 15M se empezó a cuestionar “si el Orgullo comercial servía para algo más que para beneficiar a una serie de empresas”. “Hubo una primera respuesta, una suerte de contrarréplica, por parte del Orgullo Crítico, pero claro, se dejaba a mucha gente fuera”, opina.

Desde Orgullo de Periferia reclaman a las administraciones que introduzcan programas sobre diversidad LGTBI en las escuelas e institutos, que refuercen la formación de los agentes de policía y empleados públicos en los barrios, que inviertan en campañas de sensibilización, que atraviesen con estas cuestiones sus actividades culturales y sociales en los distritos, que parte de los beneficios que genera el Orgullo se destinen a los colectivos… Y que faciliten más el trabajo de sus plataformas. Valoran positivamente la colaboración del Ayuntamiento para tramitar permisos y difundir sus eventos, pero lamentan el exceso de burocracia en los distritos y que en algún cartel se incluyeran sus actividades entre las del World Pride.

Varias marchas –que saldrán de Carabanchel, Latina, Fuencarral-El Pardo, Villaverde, Usera y Arganzuela– recorrerán mañana muchos de los barrios que quedan fuera de la M-30 y coincidirán en la plaza del Museo Reina Sofía para que quien quiera se pueda sumar después a la Marcha Estatal, en la que Orgullo Vallekano participará con una pequeña carpa. Para Julia Cañamero, de Arganzuela Entiende, el Orgullo de Periferia no “colisiona” con el MADO. “Nosotros también les estamos marcando el camino y el reto que tienen, que es llevar la mirada a los barrios. Salir del centro y de las cosas que se organizan hacia el exterior para poner la mirada en los vecinos y vecinas que vivimos aquí los 365 días del año”, concluye.

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