Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer vitae adipiscing elit. Aenean commodo ligula eget ut, dolor. Aenean massa. Cum sociis pretium qui asem. Nulla consequat massa quis.

Popular Post

Sign up for newsletter
[contact-form-7 404 "Not Found"]

Blog

Manuela Bergerot. / Álvaro Minguito

“Hemos construido una democracia del silencio sobre fosas comunes”

Texto: Belén Quejigo, Tanit Lagüéns y Alberto García
Fotografía: Álvaro Minguito

Manuela Bergerot se dedica a un tema tan delicado como es la memoria para la construcción de una cultura de los Derechos Humanos, siempre asociada a la Querella argentina contra los crímenes del franquismo. Podemos decir que ella es una heroína de lo cotidiano, una mujer valiente que no deja de pedir donde haga falta “justicia, verdad y reparación” a ambos lados del charco, contra la cultura de la impunidad.

Para Manuela, el derecho a la verdad es un derecho fundamental. Nos cuenta que hay gente a la que le parece una cuestión trivial cambiar los nombres de las calles, y no se percata de que no se trata de cambiarlos o no, se trata de cumplir la Ley de Memoria histórica, a pesar de las limitaciones que esta Ley tiene. “Quitar nombres que ensalzan a los responsables de una dictadura, además de reparar a las víctimas directas, es un acto simbólico para construir ciudadanía con referentes democráticos. Es un acto creativo para recuperar el espacio público, respondiendo a los efectos psicológicos y pulsiones que la ciudad provoca en los viandantes. El contacto con la parte inconsciente del territorio que habitamos conforma nuestra identidad”.

Manuela, como otros tantos y tantas, quiere recuperar de allí donde yacieron olvidadas, las represalias de la dictadura que truncó miles de vidas. Como documentalista, le da mucha importancia a los archivos, desde donde quiere romper el silencio impuesto por la historia oficial, gran sombra de verdades e identidades que lucharon por un régimen democrático.

Sin embargo, no se conforma con eso, también pide una verdad jurídica y recuerda a aquellos que fueron castigados por haber luchado contra la dictadura y señala a los otros, a los que han sido condecorados por perpetuarla y que forman parte de la historia de los vencedores contra la de los vencidos e invisbilizados por el poder.

Cuéntanos cómo las fuentes documentales influyen en la construcción de la memoria.

Siempre digo que estudié Ciencias de la Documentación porque me vino dado por mi historia personal y la de mi familia. Somos cantes de ida y vuelta: mis bisabuelos forman parte de esos europeos que emigraron a Argentina y que, como inmigrantes, atesoran todo tipo de documentación para poder recordar el origen, crear un relato para sus hijos y nietos y poder construir una identidad que en mi familia se ha visto siempre fragmentada por el Océano Atlántico. También he heredado la necesidad de atesorar los documentos escritos en procesos de dictaduras, ya que cuando nací mi padre estaba desaparecido por la dictadura de Videla en el año 1976, y mis abuelos y mi madre, como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, entendieron desde el primer momento la necesidad de visibilizar el terrorismo de Estado y el valor que tiene el documento escrito como prueba de lo que se estaba haciendo, pues nadie sabía lo que estaba ocurriendo en ese momento aunque en realidad estaban anulando a una generación entera de manera sistemática.

¿Las torturas prescriben? ¿Prescribe no poder enterrar dignamente a un familiar? Son problemas no resueltos, y eso es presente

Para mí, la reconstrucción de una historia es fundamental porque es todo aquello que no se encuentra en la historia oficial. La historia la escriben los vencedores y sólo se cuenta una parte. Quien gana escribe el relato histórico y, con él, la identidad de los pueblos.

Concretamente, para hablar de las exhumaciones tenemos que remitirnos al proceso de memoria histórica en España y a la Querella argentina contra ellos, que es el único juicio abierto en el mundo que está en proceso y que ha imputado a culpables, ha abierto fosas comunes… Por esas razones, las fuentes documentales son herramientas indispensables para la recuperación de la memoria, la justicia y la verdad. No solo las exhumaciones. En el auto del juez Garzón se calcula que en España hubo 30.000 bebés robados desde la guerra y hasta 1952. Me pregunto cuántos adultos en este país que no conocen su verdadera identidad. El documento es básico para conocer esa identidad y también para ocultarla. Por eso se queman archivos, se destruyen. Esto no es nada banal ni inocente. Los archivos españoles podrían tener un papel clave en la recuperación de esa memoria colectiva y ser además garantes del derecho a la justicia y reparación de las víctimas de crímenes de lesa humanidad, pero para eso es necesario que las políticas en materia de Derechos Humanos sean transversales a todas las políticas públicas, incluidas las archivísticas. El acceso a la información y la desclasificación en este país está sujeto a la arbitrariedad.

En el caso de las exhumaciones, hoy por hoy, el testimonio oral es fundamental para poder ubicar las fosas que están en el campo, en las cunetas, en los cementerios… El franquismo utilizó la pedagogía de la sangre, se estima que hay 114.000 personas en fosas comunes. Hemos construido una democracia sobre el silencio de las fosas comunes de toda esa gente de pueblos que tenían miedo, porque saben lo que eran capaces de hacer. Y se están muriendo muchísimas personas mayores y con ellas se nos pierden los relatos, la fuente primaria.

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica se rige por ese saber oral pero también por archivos de los cementerios, aunque no, por ejemplo, por los registros civiles. Durante la dictadura se encargaron muy bien de no registrarlo en los registros civiles. Y, si lo hacían, aparecían en un mismo día cincuenta muertes por ataque al corazón. Son datos curiosos. ¿Por qué les dio a todos en un mismo día un ataque al corazón? Quizá por las torturas previas. Si nos fijamos bien, el nazismo se encargó muy bien de esto también, los dictadores lo registraban todo en libros porque se sabían impunes y además sabían que era la manera de pasar a la historia. Siempre pongo este ejemplo, ¿os habéis fijado cómo llama a La Biblia? Las sagradas escrituras. La escritura tiene un poder muy potente para transcender en la historia para contar la mentira o la verdad.

Cuál es el proceso de investigación de esas fuentes.

Si hubiera políticas de Derechos Humanos transversales como es en el caso de Argentina, donde el Archivo Nacional de la Memoria es el paradigma del archivo como garante del derecho a la justicia, todo sería distinto. Cuando Macri era gobernador de Buenos Aires, no había ido nunca a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los centros clandestinos de detención y tortura durante la dictadura, y hoy en día Espacio de Memoria con todos los organismos de derechos humanos como Abuelas, HIJOS… y donde está el Archivo Nacional de Memoria.

Por primera vez en mi vida he visto en Guadalajara a una mujer explicándole a sus hijas y señalando a la fosa, que a su padre lo fusilaron por rojo y se señalaba las venas diciendo que ella llevaba su sangre

Una de las primeras cosas que hizo Macri cuando salió presidente del país, fue cambiar al responsable del Archivo, porque sabía muy bien el valor de la prueba documental. En Argentina hay más de 600 personas condenadas por la dictadura entre civiles y militares y se estaba empezando a investigar a los responsables económicos… Aquí también se están haciendo investigaciones de las empresas que comenzaron sus fortunas durante el franquismo, en muchos casos con los presos que eran tratados como esclavos para construir, por ejemplo, el Valle de los Caídos.

Es invisible porque hay algo que lo oprime. Te queríamos preguntar por Ascensión Mendieta y qué tiene que ver con tu historia.

Ascensión Mendieta es una de esas mujeres increíbles. Hoy tiene 91 años. Por hacer un resumen, su padre Timoteo Mendieta fue fusilado en Sacedón (Guadalajara) en 1939 por pertenecer a UGT y fue enterrado en una fosa común. Tanto Ascensión como su hermana Paz, reivindicaron durante mucho tiempo el derecho fundamental de recuperar el cuerpo de su padre y a darle un entierro digno. Ella siempre cuenta que tenía un bote guardado en la cocina para cuando pudiera recuperar a su padre y así guardar con ella un hueso y poder ir con él a la tumba tranquila. Su hermana Paz falleció. Pero su fuerza la llevó a agarrarse de mi brazo en el Aeropuerto de Barajas y coger un vuelo hasta Argentina para prestar declaración ante la jueza Servini, quien lleva la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo. Ascensión Mendieta y catorce víctimas más fueron a declarar en ese viaje. Ese día cumplía 89 años. 10.000 kilómetros para pedir justicia.

Creo que todo el mundo debería acudir algún día a una exhumación. Es un acto que multiplica la memoria. Para mí hacerlo y poder vivir esa experiencia al lado de Ascensión, fue maravilloso. Lo hizo con generosidad y alegría. Trabajamos con temas muy dolorosos y ella siempre sonreía. Todos los días sentada a pie de fosa con su manta y sin desfallecer. Ella miraba hacia abajo a la fosa para recuperar a su padre y a las otras diecinueve personas que estaban con él de las que nunca se olvidó. Ella se mediatizó y contó su historia en televisión. Había más gente como ella que se había desvinculado del tema porque la dictadura franquista se encargó muy bien de despolitizar a la población, de silenciar y de invisibilizar. Las personas mayores nunca se han significado mucho políticamente porque tenían miedo. Por primera vez en mi vida he visto en Guadalajara a una mujer explicándole a sus hijas y señalando a la fosa, que a su padre lo fusilaron por rojo y se señalaba las venas diciendo que ella llevaba su sangre. Exhumar una fosa no es sólo recuperar un cuerpo, sino recuperar identidades políticas.

Tengo que señalar que esto ha sido financiado por un sindicato noruego de electricistas (ningún partido, ni el Estado, ni nada público ha ayudado. Sólo la ARMH, los voluntarios, la Querella Argentina, la abogada Ana Messuti y la voluntad del juez decano de Guadalajara…). El Estado no se hace cargo de esto, lo deja todo en el ámbito privado de las familias, no vaya a ser que se vaya a multiplicar la memoria y vayamos a construir otro relato y otra verdad, y de este modo queden ubicados en la historia en el lugar que les corresponde. Detrás de todo esto hay una intencionalidad muy perversa.

¿Y qué pasa con todos ellos que no están dentro de las fechas reconocidas dentro de la Ley de Memoria Histórica?

Eso es una injusticia cronológica que sufren muchas personas. Cuando a mí me dicen que la memoria está asociada al pasado y yo te veo así llorar, digo siempre que “tú eres presente y futuro”. ¿Crees que no has heredado el dolor de tu abuela? Estás conformada por él. No es una cuestión del pasado. Eres tú. Es muy importante que los nietos y las nietas se hagan cargo de esto. La Ley de Amnistía de 1977 dice que eso prescribe. ¿El dolor prescribe en tu abuela o en ti que estás así de conmovida? ¿Prescribe que 30.000 personas no conozcan su verdadera identidad? ¿Las torturas prescriben? ¿Prescribe no poder enterrar dignamente a un familiar? Son problemas no resueltos, y eso es presente.

No sólo es Ascensión, son 114.000 personas. ¿Se está viviendo ahora un momento de mayor visibilidad?

El Ayuntamiento de Madrid y otros ayuntamientos del cambio son claves para este proceso de recuperación de memoria colectiva, porque tejer la reconstrucción de la memoria desde lo local es de los fenómenos más interesantes que están sucediendo hoy en día. Hace poco estuve en el Teatro del Barrio viendo una obra que se llamaba La Sección y que mostraba cómo las mujeres habían sido invisibilizadas hacia un lugar de subordinación perversa para alejarnos de la vida pública. También las mujeres de los vencedores.

Creo que todo el mundo debería acudir algún día a una exhumación. Es un acto que multiplica la memoria

El 50% de la población ha sido invisibilizada. Es importante la recuperación de la memoria histórica con perspectiva de género, para comprender las violencias machistas que sufrimos en el presente y para darnos a las mujeres el lugar en la historia que merecemos. Desde ahí las niñas de hoy tendrán referentes femeninos desde los que construirse como sujetos políticos en el futuro.

La Sección es un ejemplo de cómo la cultura ayuda a recuperar la memoria con perspectiva de género. Hay una anécdota muy linda de cómo la ficción ayuda a generar conciencia a veces más que la realidad: cuando se produjo el golpe de Estado en Argentina, mis padres vivían en clandestinidad en La Plata, en un departamento con otro matrimonio que tenía un hijo llamado Marcos. Mi madre estaba embarazada de mi cuando a la mamá de Marcos la secuestraron, así que tuvieron que esconderse en otro departamento. Al poco tiempo secuestraron al papá y a Marcos y posteriormente a mi padre. Marcos fue entregado a una enfermera que lo crió como si ella fuera su madre, ocultándole su verdadera identidad. Esa mujer murió sin contarle nada. A principios de los años 2000, en la televisión argentina se empieza a emitir una telenovela que se llamaba El Conde de Montecristo, donde uno de los personajes es víctima de la dictadura y en la que muestran fotos de hijos e hijas secuestrados y que Abuelas de Plaza de Mayo estaban buscando. Eran fotos reales dentro de la ficción. Marcos estaba viendo un día esa telenovela y vio su foto como uno de esos hijos que estaban siendo buscados. Fue a hacerse las pruebas de ADN al banco de Abuelas y supo quién era en verdad. La cultura y los medios de comunicación tiene una función muy importante que puede ayudarnos a buscar nuestra identidad: exposiciones, homenajes, documentales… Siempre hay que aprovechar todos los altavoces que nos ayuden a poner la lupa encima de estas luchas.

 

Comments

  • Daniela Godoy
    REPLY

    Conmovedora fuerza la de tantas luchadoras, Manuela, Ascención, y tantas otras…Desde Argentina, quienes nos empecinamos en la memoria y en la búsqeuda includicable de justicia, abrazo.

    19 julio, 2017
  • susana maceira quinteiro
    REPLY

    Me parece fantástico el relato yo soy hija de gallegos y mi madre paso la guerra civil en un pequeño pueblo de Orense mi abuelo preso lo 3años y mi tio prófugo y hoy tiene 95años y me conto hice na novela sobre mi flia materna.

    22 julio, 2017
  • Alicia García Romera
    REPLY

    Como querellante en Argentina por mi padre, encarcelado en 1939 por defender a la República y por mí misma y mi hermana, recluidas en el Preventorio de Guadarrama, 1957, para pasar unas supuestas vacaciones que resultaron ser meses de suplicio, miedo, vejaciones, tratamientos médicos dudosos y un largo etcétera, agradezco a Manuela su dedicación e implicación para visibilizar las causas que nos han llevado a denunciar en Argentina los crímenes del franquismo y denunciar también con total indignación a nuestro gobierno, heredero de la Dictadura, que se niega sistemáticamente a condenarla ninguneando y humillando a las víctimas. Memoria Histórica SIEMPRE.

    25 julio, 2017
  • Roberto Sanz
    REPLY

    Uno de los valores de este texto es su aportación en lo que a la conformación de identidades-habitat se refiere. Creo que en Filosofía, de un tiempo acá, hay una comprensión impropia y acrítica de este proceso, pues se le relaciona generalmente con un humanismo y antropomorfismo violento y civilizatorio. Me parece que esa “relación inconsciente con el territorio que conforma identidades”, un proceso en general bio-psíquico, entiende la identidad como producto de la relación seres humanos-medio, y no como punto de partida con una memoria ya constituida. Muchas gracias.

    Saludos.

    25 julio, 2017

Comenta

Your email address will not be published. Required fields are marked *