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Huelga de Deliveroo en Madrid, España. Foto de David Fernández

Las protestas contra Deliveroo y su reparto de precariedad se expanden por toda Europa

Los riders de la empresa de reparto de comida están organizando huelgas en varias ciudades para protestar contra una modificación en su contrato de falso autónomo y que precariza más todavía su situación. La estrategia de precarización es la misma en toda Europa. Las protestas y huelgas también se repiten.

Texto: Yago Álvarez
Foto: David Fernández

En las últimas semanas estos riders, tal y como se les conoce a los repartidores o mensajeros en bicicleta, de la empresa de reparto de comida a domicilio Deliveroo han protagonizado huelgas en distintos puntos del Estado. Tras trabajar en condiciones precarias por un sueldo variable y bajo un contrato que esconde una relación de falsos autónomos, la empresa intenta imponer un nuevo método de pago que empeora aún más sus condiciones de trabajo y salario. Pero esta técnica no es exclusiva de esta empresa en España. Durante los últimos meses se han repetido protestas contra este tipo de empresas en varias ciudades europeas como Londres, Berlín o París.

Este pasado martes día 4, representantes de los repartidores de Madrid, Barcelona, Zaragoza y Valencia se reunieron en la capital con sindicatos y abogados para poder articular una respuesta conjunta a lo que ellos piensan que es un cambio ilegal en su contrato y unas condiciones aún más draconianas que las del anterior. Ese cambio es lo que ha provocado que el pasado domingo los repartidores fueran a la huelga. Con una participación de más del 70%, según los organizadores, los repartidores pararon de hacer servicios en la hora punta del domingo, entre las ocho y las once de la noche.

Sus reclamaciones son claras. El mantenimiento de los dos pedidos por hora mínimo que tenían en su actual contrato y pagados a 4,25 euros el reparto, 4,50 euros para las motos y bicicletas eléctricas, además de que les aseguren una jornada semanal mínima de 20 horas. Otras de las reivindicaciones, que los trabajadores enviaron por burofax a Deliveroo, son el pago de un seguro a todo riesgo para los repartidores, un plus de antigüedad que compense la subida en el pago de autónomos y un plus en los días de lluvia.

Pero las quejas de los riders van mucho más allá del factor económico. El contrato anterior contempla una cláusula que exige a los repartidores trabajar en exclusiva para Deliveroo, lo que imposibilita que puedan trabajar para otras empresas de ciclomensajería. La legislación española especifica que un autónomo que factura más del 75% del total a un mismo cliente se denomina Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente y tienen una mayor protección por el Estatuto del Trabajador Autónomo. Al pedir una dedicación del 100% pero sin dar de alta al empleado en esta modalidad, la empresa ha incurrido en una ilegalidad desde que comenzó sus andaduras en España en el otoño de 2015. El nuevo contrato que la empresa intenta imponer quiere corregir esta situación ilegal ofreciendo una modalidad de contrato TRADE, donde si se contempla que los repartidores sean autónomos dependientes.

Desde la huelga del domingo, Deliveroo ha despedido a 16 personas sin justificación y sin dar los 30 días de aviso estipulados en el contrato

El que no firme antes del 9 de julio quedará desconectado, que es como llaman desde la empresa al fin de la relación contractual. “Están realizando una campaña de asedio mediante llamadas, emails y sms para presionarnos a firmar el contrato. Además nos hemos enterado que han contratado a otras 400 personas más en Madrid pero que todavía no están en activo. Lo que nos lleva a sospechar que preparan un despido masivo”, nos explica Laura Calvo, una de las riders que han tomado parte en las protestas. “Hay mucha gente que ha firmado ya”, lamenta Calvo, “muchos prefieren coger lo que sea y otros tienen miedo de ser despedidos. Desde que empezamos la protesta, muchos me han retirado el saludo o se cambian de sitio cuando yo u otro de los compañeros que también han secundado la huelga nos acercamos”.

Además de las huelgas se han realizado otras acciones. Una de las protestas consistió en retrasar los pedidos una media de 40 minutos. Al día siguiente muchos de ellos se encontraron con que su perfil había sido borrado de la plataforma de repartidores. Laura decidió escribir preguntando cuales eran los motivos del despido y explicando a la empresa que la denunciaría por despido improcedente en el caso de que no hubiera justificación. Deliveroo reculó y le contestó diciendo que había sido un error, pero Laura no quiso volver y verse obligada a aceptar las condiciones del nuevo contrato. Nunca recibió confirmación de la finalización de su relación con la empresa.

Desde la huelga del domingo, la empresa ha despedido a 16 personas en todo el Estado, ocho de ellas en Madrid, sin ningún motivo o alegando razones que no ha demostrado y sin dar los 30 días que marca el contrato para “subsanar dicho incumplimiento”. “A un compañero le han despedido porque dijeron que un restaurante se quejó de que había entrado a recoger el pedido cerveza en mano. Es totalmente mentira. El compañero había participado en la huelga y por eso lo han despedido”, explica Calvo.

La técnica parece simple. Aumentar la plantilla bajo contratos en exclusiva que esconden falsos autónomos. Una vez han copado el mercado y tienen un gran número de repartidores, cambian las condiciones del contrato de manera unilateral, desconectando a quien no pasa por el aro de unas condiciones más precarias e inseguras todavía. La estrategia ha sido utilizada en toda Europa para la expansión de empresas como Deliveroo. Las respuestas también se han expandido.

Los riders protestan contra las condiciones de Deliveroo en toda Europa

Desde que arrancó su actividad hace solo poco más de tres años en la capital inglesa, la empresa de reparto de comida a domicilio ha crecido de manera exponencial. Tras lanzar una ronda de búsqueda de financiación el año pasado y conseguir más de 250 millones de euros para su expansión, la empresa vale actualmente más de 500 millones de euros y se ha expandido a más de 65 ciudades en todo el mundo. Las protestas frente al modelo y la estrategia de Deliveroo no son exclusividad de España, han ido a la par de su expansión.

En el Reino Unido la cosa fue muy diferente en cuanto al resultado. En agosto de 2016 los repartidores de Deliveroo en Londres, donde hay más de 3.000 riders, protagonizaron una protesta durante varios días y asediaron en varias ocasiones la sede de la empresa, situada en el conocido barrio londinense del Soho. Tras difíciles negociaciones, seis días de huelga, la intervención del Gobierno británico y recibir duras críticas por parte de un miembro del Partido Laborista en el Parlamento, que tachó el sistema de pago que proponía Deliveroo como “una vuelta al sistema victoriano que no tiene cabida en la moderna Gran Bretaña”, la empresa tuvo que recular y suavizar las condiciones que intentaba imponer.  Lo que iba a ser un contrato de obligado cumplimiento para seguir trabajando en la empresa, como en el caso de España, lo presentó nuevamente como “un contrato de prueba durante 90 días al que se podían acoger de forma voluntaria”.

Estoy segura de que el Gobierno está encantado con este tipo de empresa que contratan a gente joven y que hacen bajar sus estadísticas de desempleo mediante estos contratos de falsos autónomos

En Berlín los repartidores están sufriendo exactamente el mismo proceso. Su reacción también ha sido similar. Ir a la huelga el pasado 28 de junio. En este caso las protestas no solo son hacia la empresa británica, sino que también se unieron los repartidores que trabajaban en condiciones muy similares para la empresa alemana Foodora y que vieron como, de la misma manera que en los otros países, se intentó cambiar de manera unilateral las condiciones de los repartidores.

Esta compañía de reparto también ha tenido que afrontar huelgas y protestas similares en Italia y Francia. Poco tiempo después de desembarcar en la ciudad de Turín y de aumentar en un gran número su plantilla en un corto espacio de tiempo, en septiembre del año pasado Foodora empleó la misma estrategia informando a los repartidores que cambiarían su contrato el 30 de noviembre para pasar de un pago fijo por hora a un variable de 2,70 euros por reparto. El 8 de octubre más de 50 ciclistas fueron a la huelga bloqueando por completo el servicio en la ciudad. Durante los días siguientes a la huelga, muchos de los riders vieron como su perfil en la plataforma se había eliminado aunque, como en el caso de Laura, nunca recibieron una confirmación de su despido ni motivos para ello. La única respuesta por parte de la empresa fue la decisión de subir el precio a 3,70 euros por reparto, pero se acabó modificando el contrato. En el país galo, donde hay más de 7.000 personas que trabajan para este tipo de empresas, las protestas contra Deliveroo y otras empresas similares empezaron en marzo de este año en la ciudad de Marsella, pero se han expandido durante los meses siguientes a París y Toulouse.

En el caso español no ha habido ningún pronunciamiento por parte del Gobierno. “No cuento para nada con que hagan algo al respecto. De hecho estoy segura de que están encantados con la aparición de este tipo de empresa que contratan a gente joven, muchos de ellos sin estudios, que hacen bajar sus estadísticas de desempleo mediante estos contratos de falsos autónomos”, lamenta Calvo. Esta semana hay planificadas nuevas huelgas en Barcelona y anuncian desde la organización que tomarán acciones legales para que se readmitan a las personas despedidas tras participar en la primera huelga y que exigirán una negociación colectiva con la empresa.

Comments

  • JOSE ANTONIO RUIZ
    REPLY

    Trabajo basura,empresas basura,gobierno basura,¿trabajadores basura?.Es hora de reaccionar,o de seguir bajando aún más las condiciones laborales.
    Todos podemos acabar igual.Su lucha,es tambien nuestra lucha,sea cual sea nuestra situación laboral,ahora.¿Mañana?.

    6 julio, 2017

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