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El anuncio de Campofrío, el peor del año

Fotograma del anuncio de Campofrío 'Hijos del entendimiento'.

Fotograma del anuncio de Campofrío ‘Hijos del entendimiento’.

La campaña Hijos del entendimiento, de Campofrío, ha ganado el Premio del Jurado de los Premios Sombra a la peor publicidad del año. Emma Gascó, integrante del jurado, explica sus motivos. 

Por Emma Gascó

Mi opción para los Premios Sombra de este año es para Hijos del entendimiento. El spot, que luego se convertiría en obra de teatro, nos lleva con agilidad, destreza y buena iluminación a mezclar churras con merinas. Pero no una mezcla de churras con merinas leve, no. Se trata de una equivocación tan grave que parece que McCann Spain, la agencia encargada del spot, no ha entendido nada. O lo ha entendido todo y sus clientes no son precisamente Campofrío, sino Falange Española de las Jons.

El spot está basado en que personas de opciones políticas, gustos o creencias diferentes pueden llegar a entenderse, y amarse. Se trata todo de parejas que, estando en posiciones ‘enfrentadas’, son la mar de felices y llevan un viaje de años juntos. Esa alegría de vivir se ve colmada por una prole que, al final del spot (aviso spoiler) les sirve una cena a base de embutidos. Hasta aquí todo bien, o casi, si no eres vegetariana, claro. Lo único reprobable: pues que todas las parejas son hetero (al menos por fuera, a efectos del anuncio).

El problema viene del lío que se hacen al ponernos los ejemplos de las diferencias: como si fuera igual votar a un partido o a otro, ser hincha de un equipo u otro, ser creyente o ateo, o haber apoyado un genocidio o no

El problema viene del totum revolutum, tuttifruti, caos-y-destrucción, lío-del-copón –llámenlo ustedes como quieran– que se hacen al ponernos los ejemplos de las diferencias: como si fuera igual votar a un partido o a otro, ser hincha de un equipo u otro, ser creyente o ateo, o haber apoyado un genocidio o no. Han leído bien.

Así empieza el spot: España, 1937 por ejemplo, a un miliciano se lo llevan los nacionales en un camión junto con otros presos. La multitud lo mira. Él se gusta con otra chica, todos lo notamos. Ella, para disimular, le grita con agresividad “¡rojo!” y él responde “¡fascista!”. La furgoneta que le lleva a él sirve de telón de fondo de las otras diferencias: ser vegetariana o carnívoro, ser taurina o antitaurino, ser de Podemos o del PP, manifestante o antidisturbios, etc.

Y llegada a este punto, ya no sabes qué pensar porque lo vemos todo en el mismo plano, pero no es igual de legítimo defender derechos que vulnerarlos. ¿O sí? ¿Qué nos quieres decir, Campofrío? ¿Que es lo mismo participar en un levantamiento contra la legalidad vigente, con sus posteriores masacres y genocidio, que defender esa legalidad? Estoy confundida, Compofrío.

Quizás si me hubieran puesto más ejemplos, hubiera entendido esto del entendimiento. No sé, si me hubieran puesto un clásico tipo “machista vs feminista”, que iría tan bien con este guion de aquí vale todo.

Twitter ya arrojó un par de ejemplos que se podrían sumar divinamente: “Echo de menos en el anuncio una bonita historia de amor romántico maltratada – maltratador. #ironia” decía Edurne (@Edurnix).

“A McCann le ha faltado incluir a los de Coca-Cola y sus trabajadores en la campaña #Hijosdelentendimiento. Que ya van 3 años de conflicto”, decía Pedro Mozas Rello. Ireneitor‏ (@irenegonza_ ) agregaba: “Para Campofrío lo mismo es ser del Betis, que taurino o vegetariano ¿#HijosDelEntendimiento o de un malentendido?”. Claro, porque al final del anuncio ¿qué le sirven a la señora vegetariana? He rebuscado en la página de Campofrío y no he encontrado muchas opciones.

“Porque se puede crear algo increíble por encima de nuestros prejuicios” es el lema final del anuncio. Campofrío, cuatro décadas de dictadura franquista y un genocidio no es un prejucio, es mucho más que eso. No se trata de que no nos podamos entender, sino de entender bien qué ha pasado en este país. Y vuestro spot suaviza de tal forma los crímenes de Estado que debería ser denunciable. Además, Campofrío, tenemos que decirte que el chiquillo que llevan preso los militares no sería rojo, ¡porque tiene una gorra de la CNT! ¡Y que los adjetivos se escriben en minúscula!

 

Emma Gascó ha participado en el jurado de la décima edición de los Premios Sombra a la peor publicidad del año, organizados por Ecologistas en Acción. El Premio del Jurado ha correspondido a Hijos el entendimiento, campaña lanzada por Campofrío Food Group en la navidad de 2016. Las cinco personas integrantes del jurado consideran que este anuncio tiene fuertes componentes de manipulación, cuando entre la marca y el producto que ofrece no tiene ninguna relación con los valores que trata de representar en sus campañas.

 

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